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...del trovadorYo soy el trovador que vaga errante;
si son de vuestro parque estos linderos, no me dejéis pasar, mandad que cante; que yo sé de los bravos caballeros, la dama ingrata y la cautiva errante, la cita oculta y los combates fieros, con que a cabo llevaron sus empresas por hermosas esclavas y princesas. José ZORRILLA TemasEnlaces |
Una película satírica sobre Hitler provoca un fuerte debate en Alemania![]() 08/01/2007, Berlín. (EUROPA PRESS).- La película 'Mi Führer, la verdad verdadera de Adolf Hitler', que retrata al dictador de forma satírica y que se estrenará mañana en los cines de Alemania, ha provocado un fuerte debate en el país, cuyo objetivo es aclarar si es lícito o no burlarse del hombre que desencadenó la Segunda Guerra Mundial. Son muchos los alemanes que consideran que el tiempo en el que Hitler asesinó a seis millones de judíos aún es reciente y por ello, no es lícito satirizar su personalidad ni parodiarlo, pues el nombre del dictador no puede asociarse con ninguna forma de humor. Varios críticos alemanes han rechazado la película por considerar que va en contra de los grandes esfuerzos que se han realizado en Alemania desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, para educar a la población en el rechazo del nazismo y de los crímenes que se cometieron. Otros como el sociólogo Klaus Böhnke, de la Universidad Internacional de Bremen, consideran que este tipo de humor es lícito, porque ya quedan pocas personas que arrastren las consecuencias del régimen nazi. De hecho, Alemania parece ahora haberse sacudido la culpa de la Segunda Guerra Mundial y levantar de nuevo la cabeza. El director de la película es un judío suizo, Dani Levy, quien ha retratado a Hitler, protagonizado por el conocido humorista alemán Helge Schneider, como un hombre débil incapaz de guiar a su pueblo hasta sus sueños de grandeza. El dirigente alemán finalmente acude a un judío para que éste "despierte la gran fuerza del Führer", dice en la película el ministro de Propaganda, Joseph Goebbels. El mismo Levy señaló que lo que pretendía era arrebatar a los nazis "cualquier forma de credibilidad y grandeza". "Hitler es en 'Mi Führer' alguien irrisorio, impotente, incompetente y llorón, que juega con tanques en la bañera y que lo único que puede lograr es provocar la risa de sus espectadores". Levy trata de seguir la línea de 'El Gran Dictador', de Chaplin, o 'Ser o no ser', de Lubitsch. También la última gran producción cinematográfica sobre la figura de Adolf Hitler, 'El Hundimiento', de Bernd Eichinger, estrenada hace dos años y que trataba los últimos días del dictador antes de la rendición germana, causó una discusión en Alemania sobre la posibilidad de presentar al dictador como un ser humano que siente, ama, sufre y llora ante las condiciones y ante los suyos. Comentarios » Ir a formulario
Interesante la siguiente crónica:
Hacen mal chiste sobre Hitler Uno entra al cine a ver Mi Führer... para reírse, pero sale más bien pensativo Yaotzin Botello Berlín, Alemania (21 enero 2007).- Después de más de 60 años de que la Segunda Guerra Mundial llegó a su fin, podría pensarse que es fácil reírse de Adolf Hitler. Ya hace 10 años el espectador lo hizo con La vida es bella, de Roberto Benigni, o incluso durante la guerra, en los años 40, con El gran dictador, de Charlie Chaplin, y Ser o no ser, de Ernst Lubitsch. ¿Por qué no retomar la historia de Hitler y su perrita Blondie en este Siglo 21? Eso intentó hacer con su película Mi Führer, la verdad más verdadera sobre Hitler el cineasta suizo Dani Levy, quien ya antes había tenido éxito burlándose de la condición de los judíos en Alemania con su película El juego de Zucker. Ahora quiso hacer una película chistosa sobre el dictador. Pero todavía no se había estrenado cuando la sociedad alemana tomó la tribuna para cuestionar el hecho: ¿puede uno de verdad reírse de Hitler?, ¿puede caricaturizarse al dictador austriaco considerado un símbolo de terror? Parece que Levy se toma una licencia moral aprovechándose de ser judío, pero también se justifica cinematográficamente. "La Lista de Schindler tiene su error en tratar de dar una versión real del Holocausto, mientras que Benigni nunca hizo un intento de proclamar su obra como algo real, y en La vida es bella arma poéticamente un set fantástico en un campo de concentración para decir que las fantasías de un niño son indestructibles". Esto no pasa en Mi Führer... Sin embargo, Levy entra en ese juego de Benigni y también trata de romper la realidad que configuró la película de Oliver Hirschbiegel, La caída. Para ello, Levy quiere explorar la teoría de que Hitler quería vengarse del mundo por haber sido golpeado por su padre. Así que, en un escenario ubicado a finales de 1944, a unos meses de terminar la guerra, con un Berlín ya destruido, Hitler pierde la fe en sí mismo y no está listo para dar un nuevo discurso que renueve el coraje del pueblo alemán. El ministro de propaganda, Joseph Goebbels, reacciona ipso facto mandando traer de un campo de concentración al judío Adolf Grünbaum, un experimentado actor, para que pueda poner en forma a Hitler. En la película, con duración de 90 minutos y en la que se hace el saludo nazi, levantando el brazo, a cada rato, se ridiculiza la figura de Hitler: el judío Grünbaum obliga al temido dictador a hacer lagartijas, ladrar como perro y hasta le da un puñetazo que lo derriba; su barbera le corta la mitad del bigote; su perra Blondie sale vestida de oficial de la SS haciendo el saludo nazi; y Eva Braun, su mujer, aparece en una escena de cama con él en donde le dice, "¿Ya?, todavía no siento nada, mi Führer". Pero esto no es nada gracioso, por lo menos para los alemanes, quienes han levantado un debate en dos vertientes, protegiendo a la figura del Führer de ser banalizada en bromas y criticando la baja calidad humorística del filme. "La caída del gag", tituló el periódico Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung, haciendo una parodia del título en alemán de la película de Hirschbiegel, Der Untergang. En el semanario Der Spiegel se escribió: "El humor con el que Levy ridiculiza a Hitler rechina con una biografía seria del pobre judío Grünbaum y su acabada familia. Muchos de los gags no funcionan (...) Otra crítica es que Hitler es mostrado de una forma tan patética que el espectador podría sentir lástima por él". El diario Tagesspiegel secunda: "¿Debería uno reírse de Hitler?, ¿llorar por él?, ¿buscar apapacharlo por haber tenido una niñez terrible? No hay nada más vulgar que ello, y es lo que impulsa esta película". En Alemania, no hay lugar para el valor humano en Hitler. Es considerado un monstruo y todos los símbolos nazis están prohibidos por la Constitución, llevando al arresto y pagos de multas por representarlos en público. Es una época que no se ha borrado de la memoria de una ya vieja generación de alemanes. Y precisamente por tratar de presentar un lado "humanizado" de Hitler, compasivo, enfermo y desvalido, la película La caída fue duramente criticada en su país de origen. "No dice nada nuevo", se comentó entonces de la producción de Hirschbiegel. "No hace reír", se dice ahora del filme de Levy. Casi nunca se hace, pero cuando se habla de Hitler con un alemán o en Alemania, hay que hacerlo en el lugar, momento y con la gente adecuados. "Yo no veo cómo pueda ridiculizarse a Hitler a menos de que seas un genio como Charlie Chaplin. La de Levy es sólo una película que minimiza el horror. Hitler no es un tipo jovial con cachetes redondos", señaló Lea Rosh, directora de la fundación a cargo del Monumento al Holocausto de Berlín. Entonces, Chaplin sí y Levy no. Ralph Giordano, escritor y periodista alemán de origen judío, perseguido durante el Tercer Reich, explicó que hay una línea muy fina entre si una película como ésta tiene o no un éxito artístico. "Si no, es peligroso porque la audiencia podría pensar que Hitler es un verdadero personaje de broma", dice. Al parecer, los alemanes estaban esperando con ansiedad la comedia. Sí querían reír del dictador de antaño, pero la obra resultó mal lograda. Por ahí se dijo que el director judío no se atrevió a hacer algo verdaderamente gracioso. Incluso, el debate subió de color cuando el actor que interpreta a Hitler, el cómico alemán Helge Schneider, se distanció del proyecto porque dijo que con la edición y postproducción se hizo que toda la historia se enfocara en el judío Grünbaum y no en Hitler mismo, como originalmente estaba planeado. Uno entra al cine a ver Mi Führer... para reírse, pero sale más bien pensativo. "Hace 65 años, uno era echado a un campo de concentración si hacía bromas sobre Hitler. Y ahora parece como si uno necesitara licencia para reír, como si hubiera una autoridad más arriba que decide si está permitido reír o no. Con Levy uno prefiere que prevalezca la precaución. Es una idea tan fija en la autoridad como el mismo nacionalsocialismo", se dijo en el diario Die Tageszeitung. Periodista Fecha: 21/01/2007 19:59. |
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