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DEFENSORES DE OVIEDO

Web de la Hermandad de defensores de Oviedo, memoria viva de los héroes del cerco y asedio de Oviedo de Julio de 1936 a Octubre de 1937

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La sublevación del general Aranda y la defensa de Oviedo

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(Informe firmado por el mismo General. Archivo de su familia)

EL MANDO MILITAR EN ASTURIAS DE 1934 A 1936

Cuando la situación militar en octubre de 1934 en Asturias se acentuó confusa y peligrosa, el entonces Coronel Aranda, del Servicio Geográfico, fue enviado por el Ministro de la Guerra  para organizar e impulsar las fuerzas allí enviadas. Realizado ésto prosiguió al frente de la Columna hasta terminar la pacificación y desarme de la parte más difícil de la cuenca minera y poco después era nombrado Comandante Militar de Asturias, en sustitución del General López Ochoa, cargo en el que permaneció hasta octubre de 1936, a través de ocho gobiernos y cinco gobernadores civiles, manteniendo siempre una independencia que no excluía el conocimiento exacto y constante de la situación social y política.

Al anunciarse las elecciones de 1936 vio mejor que los políticos el peligro que encerraban, especialmente en Asturias, y preparó la acción militar en la seguridad de la revuelta, concentrando en los núcleos principales y edificios militares todo el armamento y municiones utilizables y elevando a la superioridad militar un plan de organización a que han aludido los rojos como hallado entre los papeles del General Goded, entonces Inspector de las Fuerzas Militares de Asturias. Tras las elecciones y hecho cargo del Gobierno Civil de Asturias el tristemente célebre Bosque, empleó todo su prestigio en frenar su demagogia teniendo que terminar por expulsarlo violentamente de Oviedo, en una noche célebre, y utilizando su coche personal militar para evitar sus propósitos de sublevar la cuenca minera, frente a la decisión del Gobierno de relevarlo a causa de sus injurias contra el señor Calvo Sotelo. A medida que las masas rojas se desbordaban comprendía mejor la necesidad de oponerles inmediatamente un dique, y para ello se presentó en mayo del 36 al señor Azaña, para preguntarle qué medidas se iban a adoptar para cortar los crímenes en aumento y contener el caos existente, a base reforzar el Ejercito y desarmar las masas rojas, obteniendo una promesa tibia de no dejarse desbordar el Gobierno, promesa que hizo pública en Gijón a la Oficialidad, exigiendo de todos la mayor disciplina, mientras el Gobierno se mantuviese dentro de la Ley, y rogando tuvieran confianza en él para elegir el momento decisivo.

Seguro de que la guerra era inminente, ordenó a las guarniciones preparasen la defensa a todo trance de Oviedo, Gijón y Trubia, levantándose para ello planes detalladísimos eligiéndose las posiciones convenientes y efectuándose ensayos del ataque y defensa de las mismas, incluso con cartuchos de fogueo, en forma tal que todos los cuadros de mando conocían perfectamente su misión y forma de realizarla llegado el momento. Ultimados los preparativos llegaron los días trágicos del 17, 18 y 19 de julio. Sin noticias concretas ni instrucciones de ninguna clase, se formaban el día 18 tres expediciones de rojos armados cuya salida para Castilla era imposible evitar por la falta de fuerzas, ya que el licenciamiento ordenado traidoramente por el Gobierno había dejado la guarnición de Oviedo reducida a 600 ho

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El batallón de voluntarios Oviedo o de Ladreda

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El 8 de agosto de 1936, el coronel Aranda llamó a su puesto de mando, situado en la Fábrica de Armas de la Vega, al comandante de Artillería don José María Fernández-Ladreda. Éste poseía una acusada personalidad política como diputado de Acción Popular y, en lo profesional, su inteligente dirección de la Fábrica de Metales de Lugones. Había sido Alcalde de Oviedo y podía decirse que dejó huella por sus notables realizaciones en el municipio.

Ladreda, necesito su concurso — dijo el Coronel Aranda.

Usted Manda.

Quiero organizar, y nadie mejor que usted para mandarla, una fuerza que tenga dos misiones específicas: mantener una segunda línea en profundidad y asegurar servicios imprescindibles. No podemos, lo sabe usted, distraer fuerzas de primera línea. Los voluntarios, gente joven en su mayoría se encuentran embebidos en las unidades ya conocidas. De ellos no podemos disponer, pero sí podemos de mucha gente que desean servir en unidades adecuadas a su edad y otras circunstancias personales.

Comprendo perfectamente lo que usted desea, mi Coronel, y se hará como quiere, y estimo que es preciso crear una fuerza que nos permita establecer una segunda línea y, al mismo tiempo, un servicio múltiple de apoyo logístico.

Ladreda hace una pausa y prosigue:

Hablar en Oviedo de una segunda línea no deja de ser, mi Coronel, un eufemismo. La segunda línea de la plaza apenas mantiene una distancia apreciable con la primera. Es más, en caso de repliegue una y otra se fundirán para formar una sola. No hay espacio suficiente para crear vacíos que hagan retardar la acción del enemigo si ataca y obtiene éxito. La clásica maniobra retardadora.

El que había de conocerse, de inmediato, como «Batallón de Ladreda», adquirió, en el contexto de fuerza disponible, una importancia indiscutible. Siete compañías de hombres de las más variadas edades, sin olvidar a muchachos de catorce, quince y dieciséis años, pasaron a formar una aglutinada unidad que se distinguía por una sencilla uniformidad: Mono azul, gorro isabelino por lo normal y casco si había que batirse. Un brazalete de los colores de la bandera nacional, sellado por la Comandancia Militar, distinguía a los del citado Batallón.

Esta clase de gente iba a dar un ejemplo de valor nacido en una voluntad de vencer al precio que fuese. ¿Qué más puede pedirse a respetables cabezas de familia, a comerciantes y empleados de banca, a funcionarios públicos, a trabajadores de humilde condición, a dependientes de grandes o pequeños almacenes, a representantes de pañería o automóviles, de coloniales, y productos de perfumería, a ingenieros, catedráticos, penalistas o civilistas?. Todos ellos, a la hora de la verd

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Más vale tarde que nunca

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La arquitectura bélica asturiana ya tiene protección. El Pleno del Consejo de Patrimonio Cultural del Principado ha incluido 29 construcciones militares de la Guerra Civil española en su inventario, lo que supone que todas ellas pasan a tener un grado de protección superior. Según informó ayer la Consejería de Cultura, tras elaborar un completo catálogo de los 419 elementos existentes en 28 concejos de la región, se optó, a petición de la Asociación para la Recuperación de la Arquitectura Militar Asturiana (Arama), por proteger estos 29. Casamatas, baterías, galerías, garitas, nidos, parapetos y trincheras conforman los nuevos elementos catalogados.
 
Buena parte de esas 29 construcciones se encuentran en Oviedo. Es el caso del conjunto de Campo Cimero, en Brañes, o el de El Rebollal, en Lloriana o el nido de ametralladora de Ayones, en Latores. A él se unen otras construcciones como el cementerio musulmán de Barcia en Valdés o la batería de Bonielles, en La Matiella (Llanera), la trinchera-cremallera de Soto del Barco o el polvorín de Casa Concha, en la Venta del Escamplero (Las Regueras). Es largo el listado e incluye construcciones militares en Grado, en Ribadedeva, Piloña, Candamo y en algún concejo más. No hay, sin embargo, ninguna construcción de Gijón, aunque el motivo por el que no han pasado a formar parte de esta selección es que ya gozan de protección a través del catálogo urbanístico.
 
Diario El Comercio (21/03/2012)
21/03/2012 12:49 lacomunidadelanillo #. sin tema

Campaña solidaria para restaurar la memoria divisionaria

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En la víspera del pasado 10 de Febrero, fecha en que conmemorando el inicio de la batalla de Krasny Bor se celebra todos los años un homenaje a los Caídos de la División Azul en el cementerio de La Almudena (Madrid), el monumento en recuerdo a los héroes de la Blau sufrió una vil y cobarde profanación, habiendo sido arrancadas diversas placas y sufridos distintos daños.

La Hermandad de Defensores de Oviedo quiere difundir y apoyar la iniciativa de los amigos del foro Memoriablau en pro de recaudar fondos para restaurar y acondicionar este monumento, como un necesario gesto hacia los que derramaron su sangre por España y por Europa allá en las estepas rusas.

 
Haz click en este enlace: SOS Almudena
 
 
Donativos:           Banesto   0030 8112 10 0000201272
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14/03/2012 22:13 lacomunidadelanillo #. sin tema

La loma del Canto y el Comandante Vallespín

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Una de las muchas posiciones en que se batieron con increíble heroísmo los defensores de Oviedo, fue sin duda, la Loma de Canto, situada a la ladera de la cordillera del Naranco, cerca de la Iglesia de San Pedro de los Arcos. El Capitán Rivera hace entrega del mando de la posición al Comandante Vallespín.

-Esta es la situación, mi Comandante, la clave de la posición es el caserío de Los Solises. Ha perdido casi toda su guarnición, últimamente se ha reforzado con los serenos y algunos guardias municipales de la ciudad.

Sonríe Vallespín y comenta: ¡Buen refuerzo! Con tal de que se batan bien.

-¿Me necesita, mi Comandante?

-No, vaya usted a reunirse con el General, y le felicito. Durante las horas que ha tenido usted el mando, ha actuado con gran acierto.

-Gracias, mi Comandante.

Los voluntarios que defienden con ahínco la posición, comentan entre ellos. Han matado al Teniente Coronel y el Comandante Caballero ha caído herido de mucha gravedad. También mataron al Teniente Sánchez y al Sargento Navarro de la 42.° de Asalto, y tantos y tantos otros. De aquí no sale nadie más que  con los pies por delante, como en Simancas;  moriremos todos, heroicamente, eso sí, en un derroche de heroísmo inútil. Yo...

Seca, enérgica, suena cerca de ellos la voz del Comandante Vallespín que dice:

-El heroísmo nunca es inútil.

Todos ellos vuelven la cabeza y ven al Comandante, las balas pasan por encima de ellos silbando, trágicamente.

El Comandante pregunta:

-¿Son ustedes voluntarios?

-Sí, mi Comandante y se ponen todos de pie.

El Comandante les indica:

-¡Todos a cubierto!, y agrega:

Ningún heroísmo es inútil, aunque lo diga Prieto. Por decirlo y por pensarlo perderán la guerra. E1 heroísmo del Simancas no fue inútil, gracias a él, el cerco fue menos duro para nosotros, retuvieron a muchos miles de hombres que se cebaban en Simancas porque lo creían presa fácil. Nuestro heroísmo no es inútil. Alrededor de Oviedo, cercánd

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El PSOE asturiano, a la carga contra Franco

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En el ayuntamiento de Oviedo el grupo municipal socialista el cual se encuentra en minoría, solicitará al equipo de gobierno del Partido Popular la retirada de un medallón alegórico a Francisco Franco situado en la Plaza de España. Dicho medallón fue levantado por la Hermandad de Defensores de Oviedo mediante suscripción popular en la época en que fue alcalde de la ciudad Félix Serrano.

Los socialistas se basan en la Ley de Memoria Histórica para solicitar su retirada, y más aún en una decisión acordada por el ayuntamiento en al año 2008, bajo mayoría absoluta del Partido Popular, siendo su regidor Gabino de Lorenzo. Frente a ello la única institución que se posiciona es de nuevo la Hermandad de Defensores de Oviedo, presidida por Fermín Alonso Sádaba, indicando al efecto su desacuerdo con tal petición e incidiendo en la importancia del medallón ya que recuerda el presidente de la hermandad defensora “se trata de una obra de Juan de Avalos con un gran valor”. Así mismo añade “al tratarse de un monumento realizado por suscripción popular nada tiene que ver la ley de memoria histórica en su retirada”.

Sin lugar a dudas estamos ante un atropello más, fruto de la sin razón existente en nuestra nación desde hace ya algún tiempo. En el caso que nos ocupa, no podemos olvidar quien gobierna el ayuntamiento ovetense, no es otro que el Partido Popular, siendo su regidor Agustín Iglesias Caunedo, con lo que veremos si su actuación es acorde a lo que Francisco Franco realizo en Asturias durante sus casi cuarenta años de gobierno o más bien se pliega a los intereses socialistas.

alertadigital.com (28/02/2012)

29/02/2012 20:16 lacomunidadelanillo #. sin tema

Breve historia del cerco de Oviedo para escolares.

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El día 17 de julio de 1936, por la noche, se tuvieron las primeras noticias del Alzamiento en Marruecos. El Ejército de África, harto ya de aguantar tanta ignominia, se ha sublevado. No hay noticias concretas. La situación es grave, gravísima.

Como reacción inmediata, se ordena la concentración del Frente Popular en Oviedo, acordándose además la declaración de una huelga general para el día siguiente.

El día 18, y en las primeras horas de la mañana, el Coronel Aranda, Comandante Militar de la provincia, ordena la concentración de las Compañías de la Guardia Civil sobre sus cabeceras, y su inmediata marcha hacia Oviedo.

Este mismo día las calles y plazas de la Ciudad están llenas de milicianos. Casi todos visten de mono y llevan anudados al cuello pañuelos rojos.

Muchos van armados con pistolas y fusiles, armas escondidas en la Revolución de Octubre de 1934.

El Gobernador Civil comunicó al Coronel Aranda la formación de una fuerza que debería marchar sobre Madrid. El Coronel pensó que en aquellas críticas circunstancias, el enviar parte del enemigo hacia territorios alejados, le beneficiaría considerablemente, dio pues su parecer favorable.

Pero esto no bastaba ya que, además, se le pedía proceder a la distribución de armas sobre los milicianos. El Coronel Aranda se excusó alegando que él no tenía órdenes del Gobierno.

La estación del Norte de Oviedo está completamente atestada de mineros y milicianos armados que llenan totalmente los andenes, y un tren está a punto de partir. Se pone en marcha y se despide con un bosque de puños en alto y a los sones de "La Internacional", entre los que se mezclan las voces de: ¡Dinamita!, ¡Abrasadlo todo!, ¡Muerte a los burgueses!, ¡Rusia sí!, ¡España no!.

El día 19, la inquietud es general y aumenta por momentos. El Coronel Aranda es llamado nuevamente al Gobierno Civil y le apremian a entregar amas, Aranda vuelve a insistir que necesita orden del Gobierno, del Ministerio de la Guerra.

Llega la orden y el Coronel dice que está en regla y que va a dar las órdenes oportunas.

Llega a la Comandancia Militar y ordena: "Vámonos señores al Cuartel de Pelayo".

En la Sala de Banderas, junto al Jefe del Regimiento, Coronel Recas, están reunidos jefes y oficiales de todas las armas y de la Guardia Civil.

Entra el Coronel Aranda y dice: "Juzgo innecesario el de

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07/02/2012 13:55 lacomunidadelanillo #. sin tema

San Claudio, la batalla olvidada

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El 2 de marzo de 1937 un sangriento enfrentamiento se desata en el lugar hoy ocupado por el cementerio de San Claudio, que supone uno de los últimos coletazos de la ofensiva republicana sobre Oviedo y su «pasillo». Extremadamente violento, muchos asturianos dejaron su vida en un ataque poco conocido y tan infructuoso como inútil.


 

La ermita de San Claudio fue el objetivo marcado por el mando republicano el 2 de marzo de 1937 para tratar de cortar la comunicación principal de los nacionales con Oviedo, ya fuertemente amenazada desde la ocupación reciente de la posición de Pando. Tras la ermita, se pretendía luego continuar a la loma de La Llama, Cimadevilla y San Roque, hasta enlazar con la loma de Pando. El flanco izquierdo de las tropas republicanas estaba protegido por las posiciones de Rebollada, Planadera, Pedreo y Feleches. El flanco derecho, aunque en manos de los nacionales, estaría protegido por las posiciones de Sograndio, con tres baterías artilleras, y Feleches, con otras tres baterías. La ermita está defendida por fuerzas moras y Guardia Civil.

En un día lluvioso, con viento huracanado y frío, la operación es encomendada a la 10.ª Brigada de Infantería, que manda el comandante Damián Fernández. Tiene en Planadera su puesto de mando. Toman parte en la acción dos compañías de los batallones de Infantería «Asturias 27», también llamado «Mártires de Carbayín» y de «Asturias 42». Después de un breve ataque artillero, poco después de las tres de la tarde, asaltan la posición por el Sur y el Oeste. Las consecuencias serán una fugaz victoria y una verdadera sangría de muertos y heridos.

Media hora más tarde, la posición es tomada, sin que sea abandonada por el enemigo. Unos y otros se encuentran a escasos metros. La Infantería del «Mártires» se distingue al ocupar la iglesia y un hórreo situado más al Sur, y pronto comienzan a fortificar los lugares ocupados. Las bajas comienzan a ser numerosas y se solicitan refuerzos. Una compañía del «Piloña», mandada accidentalmente por el capitán Silvino Pandiella, de Bimenes, es enviada de refuerzo, pero se queda en las trincheras del punto de partida, negándose a subir al cementerio y a la ermita, donde ya la situación es insostenible. Es entonces cuando tiene lugar un hecho trágico. El comandante de milicias Agustín del Campo, jefe del «Asturias 27», hombre controvertido y de fuerte temperamento, tiene órdenes claras: pegar un tiro a quien retroceda o se niegue a avanzar. Insiste varias veces ante un capitán, que se muestra reticente. La situación arriba es desesperada, el enemigo contraataca ya y las bajas crecen. Agustín del Campo sale de la trinchera y realiza una última amenaza: «O subes con tu fuerza o te fusilo». Una nueva y suicida negativa del capitán colma de rabia al comandante, que allí mismo lo ejecuta. Sus hombres, aterrados, salen de sus trincheras y acuden a reforzar. La disciplina se mantiene a cualquier precio. Un premonitorio artí

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01/02/2012 09:00 lacomunidadelanillo #. sin tema

Arquitectura militar para un cerco

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El reciente y polémico derribo de la casamata de La Ería, la única del bando nacional que se conservaba, ha puesto de nuevo de actualidad la fragilidad a la que están sometidas estas instalaciones bélicas de la Guerra Civil que están diseminadas por el concejo de Oviedo, al carecer de una protección especial.

La Asociación para la Recuperación de la Arquitectura MilitarAsturiana 1936-1937 (ARAMA) y la Hermandad de Defensores de Oviedo pusieron el grito en el cielo al conocer la destrucción de la histórica casamata de La Ería.

¿La culpa? El Ayuntamiento lo atribuyó a un exceso de celo de la empresa que ejecutaba las obras, ya que los técnicos municipales, en un informe, advertían de que no se preveía ninguna actuación sobre esta fortificación.

Una mirada atrás. Todo comenzó el 19 de julio de 1936, tras la declaración del estado de guerra en la capital por parte del general Aranda y el posterior asedio de la ciudad, del que quedan 154 vestigios de arquitectura militar. Esta cifra sitúa a Oviedo como el enclave  que conserva el mayor número de casamatas, baterías, trincheras, nidos de ametralladoras, refugios y puestos de observación, además de refugios y blocaos, desde las que el Ejército republicano sometió a Oviedo a un cerco al que sus habitantes hicieron frente con un valor numantino.

Los soldados de la VIII Brigada emplazaron cañones de 77 milímetros fabricados por Krupp en su factoría alemana de Essen. Sus disparos arrasaron literalmente la ciudad. Tal vez la imagen más emblemática es la de la torre de la catedral destrozada.

El cerco supuso la desaparición de 1.120 edificios y la práctica ruina de otros 3.000. Los 12.000 proyectiles de artillería disparados contra la ciudad, junto con las 10.000 bombas aéreas soltadas desde aviones republicanos, tuvieron un efecto devastador sobre Oviedo y sus habitantes.

Las construcciones militares aún conservadas fueron decisivas para el Ejército republicano en sus tres sectores: San Esteban de las Cruces, La Manjoya y el Cristo.

En la primera zona están catalogadas quince construcciones, destacando las que albergaron las posiciones artilleras que jugaron un papel muy importante durante el cerco. También tiene un interés especial el nido de ametralladoras que se encuentra en el camino que une Otero con Fozaneldi, desde donde la 1ª Compañía del Batallón “Azaña”, que contaba con 48 ametralladoras repartidas estratégicamente alrededor de la ciudad (eran americanas, de la mítica marca Colt), hacía fuego.

 La idea de fortificar las posiciones del cerco de Oviedo surge tras el fracaso de la segunda ofensiva,

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19/01/2012 14:36 lacomunidadelanillo #. sin tema

Quince meses de infierno

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Por Esteban Greciet

 

Avanzo la sospecha de que la Guerra Civil en España -que trató de ganar Zapatero con su memoria histórica y 75 años de retraso- la perdieron en Asturias los llamados «rojos» no sólo por su obsesión en tomar una pequeña ciudad como Oviedo (que el periodista de «Avance» Juan Antonio Cabezas llegó a calificar de invulnerable) sino también, al decir de los expertos, a causa del mal planteamiento militar del caso por los sitiadores.
Un gran ejército de superioridad aplastante en hombres y material, con todos los apoyos y suministros nacionales y extranjeros, estuvo empantanado quince meses cruciales alrededor de un Oviedo decidido a resistir mientras los conocidos como «nacionales» avanzaban sobre el mapa de España.
¿Qué hubiera pasado si el grueso de esas fuerzas y su gigantesco aparato bélico se hubiera derramado hacia el Sur para enfrentarse al ejército de África?... No es difícil imaginarlo.
Lo que sí afirmo sin temor de errar es que los llamativos casos de Santa María de la Cabeza, Guernica o el Alcázar de Toledo, con todo su dramatismo, no admiten comparación con la gravedad y la repercusión que tuvo la gesta de Oviedo para sus sufridos habitantes y en el desarrollo de los acontecimientos nacionales.
Cortados el teléfono, la luz y el agua, con una epidemia de tifus que se llevó por delante mil vidas, la escasez de víveres y medicamentos, un cañoneo constante sobre la población civil, los bombardeos de la aviación y el hostigamiento permanente desde noviembre del 36 sobre el precario pasillo a Grado, no es hipérbole señalar que todos los ovetenses -defensores, civiles e impedidos- vivieron en un verdadero infierno.

 Cinco grandes ofensivas se abatieron sobre la ciudad. La de septiembre del 36 fue muy violenta y causante de numerosas víctimas; en ella, se produjo la tragedia de la casa del Chorín en Foncalada, donde una bomba de aviación alcanzó por el patio de luces el sótano donde se guarecían mujeres, ancianos y niños, causando casi 80 muertos y 40 heridos.
En la gran ofensiva de octubre, que a punto estuvo de conseguir sus objetivos («Termina Sagunto y empieza Numancia», sentenciaba Aranda), destacó la batalla de la Loma del Canto, posición clave para tomar la calle Uría, espina dorsal de la ciudad, donde corrió la sangre a raudales por los dos bandos.
En noviembre, la explosión del polvorín de Uría causó no menos de 22 víctimas mortales y 60 heridos, sin olvidar la ofensiva del mes y su ataque a la cárcel que ocasionaba 21 fallecimientos, entre otros muchos episodios sangrientos y destructivos.
La terrible ofensiva de febrero de 1937 incluy

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18/01/2012 13:22 lacomunidadelanillo #. sin tema

«El cerco a Oviedo fue terrible, más dramático que el bombardeo de Guernica»

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Con «La ciudad indómita», su nueva novela, el periodista Esteban Greciet echa la vista atrás, a su infancia. «Yo tenía 5 años, mi madre acababa de llegar a Oviedo de Cuba, viuda y jovencísima. Se muere mi abuelo, viene la revolución y la guerra. Fue una catástrofe familiar, unas mujeres solas, la guerra acabó con todo», cuenta.

Greciet guardó todos aquellos acontecimientos e impresiones en la memoria. «En la posguerra no se hablaba de la guerra, era algo que había que echar al olvido», dice. Años después, reposados y meditados, sus recuerdos, engarzados en los dramáticos y decisivos acontecimientos históricos de aquellos años, se han convertido en una novela.

 


-Siendo un niño, ¿era consciente de la tragedia que suponía la guerra?

-Los niños teníamos la inconsciencia propia de la edad, no conocíamos otra cosa, jugábamos en el chalé del Marqués de la Rodriga, que era un cuartelillo de los militares que guarnecían el cementerio viejo, en aquellas escaleras con las viejas armaduras y con una niña de 12 años que nos capitaneaba.

-Su novela arranca con la inauguración del Restaurante Sisters.

-Existió. Fue una especie de reinauguración de la ciudad tras la Revolución del 34, una ciudad de una burguesía naciente. La población necesitaba resurgir.

-Describe la resistencia de Oviedo como heroica.

-La población ya estaba escarmentada por lo que pasó en octubre y los acontecimientos políticos presagiaban lo que iba a ocurrir. La población civil y el coronel Aranda se estaban preparando. La gente sufrió el tifus, el hambre, los cortes de agua, los bombardeos y esperaban con cierto escepticismo que llegaran las columnas que los iban a liberar y llegaron, en octubre, pero aún quedaba por delante un año de asedio.

-La guerra se libró en las calles de la ciudad.

-La defensa de Oviedo se estudia en academias militares de todo el mundo. Estuvo muy bien planeada y resistió ante unos efectivos de sitiadores seis o siete veces superiores, sin problemas de suministros y que tenían el apoyo de la Unión Soviética. Y a pesar de todo ello, durante año y medio no pudieron conquistar Oviedo. Fue por la estrategia del coronel Aranda y su estado mayor; los milicianos eran muy arrojados, muy valientes, pero eran en su mayoría mineros sin disciplina. Los tres primeros meses lanzaron un montón de ofensivas, la de octubre fue terrible. Aranda dijo: «Acaba Sagunto y empieza Numancia». Las columnas de Galicia llegaron en el último momento cuando se estaba librando una lucha de reductos en la propia ciudad. Luego, la ofensiva de febrero, a raíz del fusilamiento del rector Leopoldo Ala

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03/01/2012 09:42 lacomunidadelanillo #. sin tema

Atentado contra el patrimonio histórico en Oviedo

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El pasado viernes 9 de diciembre, una pala con martillo percutor destrozó la única construcción defensiva de campaña levantada por los defensores de Oviedo que se conservaba, única que había sobrevivido al paso del tiempo del cinturón defensivo dispuesto por el general Aranda.

La construcción estaba situada en la zona de La Ería y representaba el único puesto nacional de la Guerra Civil que se aun se mantenía en Asturias.

Lo cierto es que no tenemos palabras para calificar este lamentable suceso, sólo explicable desde la ignorancia y la dejadez de los poderes públicos en lo que atañe a la protección del patrimonio histórico, sobre todo el de nuestra historia más reciente, bastante arrasado ya por la nefasta "Ley de la Memoria" del anterior gobierno.

Ahora toca pedir responsabilidades y denunciar públicamente este bárbaro hecho, máxime cuando la asociación ARAMA -única que está desarrollando una encomiable labor en la defensa y conservación del patrimonio histórico de la contienda civil en Asturias- nos confirma que hace ya tres años remitió un escrito al Ayuntamiento de Oviedo alertando sobre el valor de esta construcción, única en toda Asturias, recibiendo la respuesta de que "no corría peligro alguno".

Ahora, la pérdida es ya irreparable y desde luego, alguien debería responder por ello.

 


 

Una grúa arrasa una casamata de la Guerra Civil en la Ería

La demolición de un par de casas en una parcela de la Ería -consignada en la unidad de gestión Ería 2.C, según confirmó el Ayuntamiento- se llevó por delante ayer una casamata de la Guerra Civil. A media tarde, el concejal de Urbanismo, Alberto Mortera, aseguraba no tener conocimiento de lo ocurrido ni le constaba denuncia alguna. Más tarde, ya confirmados los hechos y el emplazamiento del vestigio militar, el concejal no descartó, a falta de verificarlo con los técnicos municipales, que estuviera sujeto a algún tipo de protección, lo que acarrearía consecuencias a la empresa constructora responsable del derribo.

El geógrafo Manuel Antonio Huerta Nuño, autor de un inventario de los restos arqueológicos de la Guerra Civil en Oviedo, indicó que en esa área de la ciudad, en el entorno de la Ería, tiene constancia de tres casamatas, dos en buen estado, una especialmente, y otra de la que no queda más que un trozo de hormigón. Huerta Nuño, que no estaba al tanto de lo sucedido, no supo identificar de cuá

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10/12/2011 11:46 lacomunidadelanillo #. sin tema

Documental

 

Documental “Revolución de Octubre de 1934, Las Columnas Gallegas, defensa de Oviedo y toma de Gijón”, proyectado en el Auditorio de Oviedo durante los actos conmemorativos del 75º Aniversario de su Liberación.

Duración: 50 minutos.  

 Pedidos a la Hermandad: Tfno. 985 21 82 17 (Lunes a viernes de 17 a 20 horas).

 

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15/11/2011 20:15 lacomunidadelanillo #. sin tema

Reglamentación sobre refugios en el asedio de Oviedo

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Oviedo, que fuera el centro de la revolución de 1934, desde febrero de 1936 se encontraba en un estado permanente de efervescencia revolucionaria, lo que hacía esperar pocas esperanzas a Mola que casi la consideraba perdida para el alzamiento.

Pero el coronel Antonio Aranda, jefe de la guarnición, había adquirido en Marruecos la reputación de ser uno de los estrategas más inteligentes del ejército, primero hizo toda clase de declaraciones de adhesión a la República ante el gobernador civil y los sindicatos, tranquilizándoles sobre sus intenciones. Pudo convencer a González Peña, que había dirigido el levantamiento asturiano de 1934, y Belarmino Tomás, el otro dirigente socialista de la provincia de que la situación no era tan grave como para requerir que se armara a los trabajadores.

Por lo tanto, dando por supuesto que Oviedo estaba segura, cuatro mil mineros salieron en tren para Madrid. Y, entonces, a las cinco de la tarde del 19 de julio, después de hablar con Mola por teléfono, Aranda, destituía al gobernador civil de Oviedo, ya desviado con aquella astucia el convoy minero a que ya nos hemos referido anteriormente. Los viajeros de ese tren no podrían ya regresar a Asturias durante el resto de la guerra civil y el coronel Aranda aprovecha el pequeño respiro para poner a punto el plan de defensa que tantas tardes había meditado desde que sucedió al general Eduardo López Ochoa, como jefe del Cuerpo de Ejército de Asturias, a fines de 1934. La provincia casi entera cayó inmediatamente en manos de los republicanos, con la excepción del cuartel de Simancas en Gijón, donde el coronel Pinilla se encerró con sus soldados dispuestos a la resistencia sin condiciones.

A las pocas horas de levantarse en armas el coronel Aranda, se encontró totalmente cercado en Oviedo por una legión de enemigos, entre los que destacaban millares de mineros, y un cinturón de piezas artilleras de todos los calibres procedentes de la fábrica de cañones de Trubia, en las afueras de la capital asturiana, que fue ocupada rápidamente por las milicias populares. Oviedo, así, quedó rodeado por un auténtico dogal de fuego sin la menor esperanza de poder quitárselo en mucho tiempo. Por ello la capital de Asturias tuvo que someterse a una vida de catacumbas. La, población civil tenía que permanecer muchas horas de cada día en sótanos y refugios subterráneos. Aranda organizó esta contingencia del modo que se expresa en la siguiente nota del jefe de la sublevación ovetense:

"En lo sucesivo, la distribución, acoplamiento y vigilancia de la población civil por los diferentes sótanos y refugios, se considerará como un servicio público más.

"Para el buen funcionamiento de este servicio se tendrán en cuenta las siguientes prevenciones:

1.º Se recuerda a todos los vecinos de Oviedo el cumplimiento exacto del artículo 7.º del bando de declaración del estado de guerra, teniendo además en cuenta que deben estar abiertas de día y noche todas las puertas que conduzcan a sótanos o refugios.

2.º Todos los propietarios, administradores, directores, etc., de los edificios de esta ciudad, colocarán en sitio bien visible letrero

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15/11/2011 20:15 lacomunidadelanillo #. sin tema

Los días en que un niño se convirtió en soldado

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Fermín Alonso Sádaba vivió una de las peores experiencias por las que puede pasar un niño: la guerra. Era el 19 de julio de 1936 y el por entonces coronel Antonio Aranda, comandante militar de Asturias, acababa de unirse a los generales sublevados Francisco Franco y Emilio Mola. Con tan sólo 13 años de edad se presentó Alonso en la Casa del Pueblo de Oviedo, en la calle Asturias, tomada desde el día 20 por miembros de Falange Española.
Allí se congregó el grueso de los voluntarios para defender Oviedo y entre los más jóvenes se llevaron a cabo unos improvisados exámenes de aptitud militar para formar la Falange de Enlaces, un grupo de unos 50 chavales de entre 13 y 15 años que se encargarían de transmitir partes, telegramas e informes entre las distintas posiciones defensivas de la capital.
 
Fermín Alonso Sádaba, nacido en Menorca en 1923, destacó entre sus compañeros y optó a uno de los puestos de mando de la sección de enlaces. Su padre, militar de profesión, le había aleccionado ya en varias ocasiones desde que se trasladaran a vivir a Oviedo con toda su familia, nueve hermanos en total. Así, jugó y creció en las callejuelas de la capital asturiana, concretamente en los alrededores de la fábrica de armas de La Vega, donde residía.
 
Hijo de padres católicos, creyentes y practicantes, acudía todos los domingos a la iglesia de Santa María la Real de la Corte, donde también atendía el catecismo al salir de la escuela del Fontán. Allí, junto con otros niños de su edad, se alistó en las Juventudes Católicas. «Cuando terminó la Revolución de 1934, descubrí que habían asesinado al párroco de la Corte», recuerda. «Desde aquel momento, comenzó una persecución contra la iglesia, nos pegaban si nos veían solos por la calle. Yo, por suerte, corría mucho», asegura.
 
Alonso hace referencia a las numerosas veces que tuvo que escapar de ’los pioneros’: «No sé si eran socialistas o comunistas, pero tendrían nuestra edad -11 años- o un poco más». Un episodio que marcó sus posteriores decisiones fue «la paliza que le dieron a un amigo mío en el portal de mi casa, cuando me esperaba para ir a ver la escuela de artes y oficios». «Se metían con nosotros por ser católicos», relata aún indignado.
 
Con
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06/11/2011 13:55 lacomunidadelanillo #. sin tema

El recuerdo de los defensores

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La Hermandad de Defensores de Oviedo celebró el 75.º aniversario del fin del cerco a la ciudad con una misa en la iglesia de San Francisco de Asís, situada en la plaza de la Gesta, y con la colocación de una corona de laurel en el monumento levantado en recuerdo de los caídos en el sitio de la capital asturiana. Antes del acto religioso depositaron otra corona en el monumento a Franco situado entre la plaza de España y la calle Santa Susana.

«La muerte no es el final», un himno religioso compuesto por el sacerdote vasco Cesáreo Gabaráin Azurmendi, que es entonado en las Fuerzas Armadas de España en homenaje a los que han caído prestando su servicio militar a la nación, marcó el final de la misa, poco después de que el sacerdote dejara el altar. La iglesia estaba llena.

Ya en la plaza, medio centenar de personas se congregó frente al monumento que recuerda a los defensores de Oviedo mientras un gaitero tocaba el himno nacional.

Después, el coronel Joaquín Milans del Bosch leyó una oración por los caídos en la defensa de Oviedo. «Este año para nosotros es muy especial porque conmemoramos el setenta y cinco aniversario de la liberación de Oviedo», recordó Fermín Sábada. «De tres mil doscientos hombres sólo quedábamos cuatrocientos que esperábamos morir por España, hasta que vimos aparecer por el Naranco a los Regulares», rememoró con emoción el defensor.

Diario La nueva España (18/10/2011)

18/10/2011 09:34 lacomunidadelanillo #. sin tema

17 de octubre, Liberación de Oviedo

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Como todos los años, la Hermandad de Defensores hizo el reparto del tradicional bollu y botella de vino entre todos sus socios, conmemorando el aniversario de la liberación de la ciudad.

17/10/2011 15:54 lacomunidadelanillo #. sin tema

El terrible desenlace del cerco de Oviedo

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Por Javier NEIRA

A las cinco de la madrugada del 4 de octubre de 1936, exactamente dos años después del inicio de la Revolución de Asturias, las baterías artilleras dispuestas en las posiciones republicanas que cercaban Oviedo iniciaron un fuego graneado, de gran intensidad, sobre la ciudad, maltrecha por dos meses largos de asedio.

Óscar Pérez Solís, militar, socialista y después falangista, en su detallado relato de aquellos sucesos dejó escrito: «Era como para quedarse sordo con el estruendo infernal de aquella batallla. En cuanto a ruido no estaba mal el primer número de los festejos organizados por el enemigo para conmemorar Octubre del 34». La segunda vuelta de la Revolución tenía fuerte carga simbólica y al mismo tiempo terriblemente real: Oviedo debe caer de una vez. Alrededor de 8.000 milicianos se lanzan sobre la ciudad.

Tres días después de iniciarse la ofensiva que se prometía final, el coronel Antonio Aranda, jefe de los sublevados -y sitiados- en Oviedo, anotaba «el enemigo concentra su esfuerzo sobre la posición del Canto», una pequeña loma frente al actual colegio de las Ursulinas, «guarnecida por cien guardias civiles y una compañía de infantería. Todo el día se combate duramente, lográndose conservar la posición a costa de noventa y seis bajas que son repuestas durante la noche con elementos heterogéneos extraídos de los servicios auxiliares». El panorama es dantesco, ya que «el continuo bombardeo de aviación y artillería ha destrozado todas las transmisiones y conducción de energía eléctrica, luz y agua. La población civil está recluida en los sótanos con difícil alimentación y gran número de enfermos». El tifus, contraído masivamente al beber inevitablemente agua contaminada, causa centenares de muertos entre la población civil.

En esos días de octubre, Aranda en realidad era ya general, el ascenso se produce al poco de iniciarse la guerra. Desde un avión le lanzan el fajín y los estrellas propias de su nuevo empleo y mando. Con ese refrendo moral de sus superiores dirige la defensa, casi inverosímil, de la capital.

El asalto definitivo a Oviedo se decide casa por casa. La situación de los sitiados es insostenible. Se lucha en el Campillín, en la plaza de América, en las inmediaciones del Hospital -situado en lo que hoy es la plaza de España- y en perímetros a veces no muy bien definidos y aún más cercanos al corazón de la ciudad.

Aranda considera que «la resistencia se hace imposible abarcando todo el perímetro» y por eso «prepara la retirada hacia los reductos interiores, especialmente el formado por la Fábrica de Armas, Cuartel de Pelayo y Cuartel de la Guardia Civil con la loma de Pando que los domina». Además, «las municiones se han reducido a sesenta mil cartuchos. Quedan útiles quinientos hombres, contando los convalecientes enfermos y heridos leves, más una cifra aproximada de doscientos a trescientos paisanos, distribuidos en cinco reductos». La proporción entre sitiadores y sitiados es, pues, de diez a uno.

Las tropas sublevadas en Galic

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16/10/2011 10:38 lacomunidadelanillo #. sin tema

Pregón 75º aniversario de la Liberación de Oviedo

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El catedrático jubilado da el pregón conmemorativo del 75.º aniversario de la entrada en Oviedo de los nacionales.

«Para los que vivimos la guerra esta crisis es una liviana estrechez. Hay que poner la misma voluntad que los que nos precedieron». Ésta es una de las reflexiones realizada ayer por José María Casielles Aguadé, catedrático jubilado, químico y farmacéutico, durante el pregón conmemorativo del 75.º aniversario de la entrada en Oviedo de las tropas nacionales el 17 de octubre de 1937, que organiza la Hermandad de Defensores, presidida por Fermín Alonso Sádaba.

Casielles hizo un repaso a través de fotografías y planos de cómo se había planeado, desarrollado y finalizado el cerco a Oviedo durante los primeros meses de la Guerra Civil. Además, hizo llamamiento al hermanamiento entre ambos bandos: «Setenta y cinco años después hay que contemplar lo que sucedió sin rencor y con caridad fraterna porque todos éramos y somos españoles». De todas formas, Casielles aclaró que «la memoria histórica no puede ser hemipléjica» ya que en Oviedo las tropas republicanas cometieron «asesinatos execrables» y puso como ejemplo los fusilamientos de religiosos o la voladura de edificios emblemáticos de la ciudad.

Tirando de historia, Casielles llegó a afirmar que el alzamiento del 18 de julio de 1936 «no era difícil de prever ya que los desmanes en toda España eran evidentes». El pregonero destacó a su vez el papel jugado por el coronel Aranda en la organización de la defensa de Oviedo y cómo lo hizo con antelación porque «sabía la que se venía encima».

Diario La Nueva España (14/10/2011)

 

14/10/2011 09:13 lacomunidadelanillo #. sin tema




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