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DEFENSORES DE OVIEDO

El regreso de la Santina a Covadonga

El regreso de la Santina a Covadonga

 

 

El primero de octubre de 1937, primera conmemoración del Día del Caudillo, la V Brigada de Navarra, bajo el mando del coronel Bautista Sánchez, rescataba del dominio rojo el real sitio de Covadonga. Poco después toda Asturias quedaba liberada, pero la imagen de la Santina no apareció. Con los objetos artísticos acumulados en Gijón, fue llevada a Francia por los que huían en barco.

Terminó la victoriosa cruzada y en un día sacudió a España la portentosa nueva. La palabra portadora de la noticia fue del caudillo Francisco Franco. Había aparecido en París la imagen de la Santina, en un edificio que albergó a los representantes del gobierno rojo, entre un montón de cajas que guardaban tanto fruto de rapiña.

Dos personas íntimamente unidas a Asturias, los señores Selgas y Moutón, la encontraban, dando inmediata cuenta a nuestro embajador Lequerica, quien se lo comunicó al Generalísimo Franco. Se depositó la imagen en la iglesia española de la calle de La Pompee, en donde estuvo hasta el 10 de junio de 1939, haciendo el viaje hasta Versalles para llegar a Hendaya, en cuyo consulado de España fue recibida por algunas autoridades venidas de España.

A hombros de españoles hizo su entrada en Irún, cruzando el Puente de Santiago el día 11, donde fue recibida por altas dignidades de la Iglesia y del Estado, presididas por el representante del Papa y la esposa del Caudillo, doña Carmen Polo, insigne asturiana. El día 6 de julio, después de un lento recorrido con paradas en San Sebastián, Victoria, Burgos, Valladolid, León y toda Asturias, llegaba la imagen de Covadonga a su sitial en el monte Auseva.

Se transcribe el acta capitular de este acontecimiento:

«Al popular entusiasmo contribuyó nuestro glorioso caudillo, el Generalísimo Franco, quien a propuesta del vicepresidente del Gobierno, general Jordana, ante las súplicas de este cabildo y el deseo del pueblo asturiano, había firmado anticipadamente, el 28 de abril, un decreto con la concesión a la Virgen de Covadonga de los honores del capitán general.

Tuvo lugar su entrada en Asturias por Pajares, desde donde comenzó a ser llevada a hombros por los devotos pertenecientes a todas las clases sociales y escoltada por un tercio de requetés de Navarra y así pasó por toda Asturias hasta llegar a Covadonga el día 6 de junio de 1939.

Se congregaron allí prelados, elementos diversos y una enorme muchedumbre, entre el estruendo de las salvas y de los cánticos de la muchedumbre emocionada. Fue colocada la imagen de la Santina a la entrada de la basílica en un altar improvisado, donde se celebró la santa misa. Dirigió la palabra el prelado de la diócesis, doctor Arce Ochotorena, para dar la bienvenida a la Celestial Señora.

A hombros de los generales Valdés Cabanilles, Vigón, Martín Alonso y Bautista Sánchez, por una apretada alfombra que formaban los miles de asturianos, entre cánticos de alegría, lágrimas y sollozos llegó la Santina a la santa cueva.

El cántico del himno a la Virgen de Covadonga que retumbó en las agrestes montañas desbordó el entusiasmo de una forma extraordinaria a todos los peregrinos que estaban con la Virgen, pues, sin lugar a dudas, era el día más gozoso de cuantos acontecieron en el real sitio, el del reencuentro de la Santina con su pueblo asturiano que la amaba entrañablemente.

 

Fermín Alonso Sádaba, presidente de la Hermandad de Defensores de Oviedo

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